Y digo lo de lograr una nueva escuela porque de sobra es sabido por todos los que tenemos relación con el mundo educativo, que hoy en día muchos profesores siguen llevando una metodología totalmente tradicional, cuya base es el libro de texto y su papel el de transmisor de contenidos puramente teóricos, reduciendo a los alumnos a ser básicamente receptores de información, haciendo que su aprendizaje sea un tanto más complicado, aunque para tratar con mayor detenimiento este tema necesitaríamos unas cuantas horas.
La enseñanza tradicional nos ha ido acompañando desde antaño, y supongo que tampoco sería tan mala puesto que todas nuestras generaciones anteriores han sido educadas de esta manera y hoy en día muchos de ellos tienen expedientes tanto académicos como profesionales excelentes, sin embargo, son ellos mismos los que nos inculcan que necesitamos un cambio, y encontramos aquí la gran pregunta: ¿como lo hacemos?
Enseñanza tradicional vs escuela digital
Como ya he mencionado, la enseñanza tradicional se basa en el uso de un libro de texto que el profesor explica a sus alumnos y estos intentan entenderlo. Una metodología innovadora con el uso de las TICS sería todo lo contrario. Aunque parece que estas ideas son recientes, la realidad es que desde principios del siglo XX, tal y como nos comenta Area (2018), autores como Montessori, Decroly (dejo un enlace a modo de consulta sobre la Escuela Nueva), Newey o Freire mostraron las claves que debemos tener en cuenta para el aprendizaje del siglo XXI, entre las que destacan las siguientes:
- Se debe aprender de la experiencia. Es decir, el alumno tendrá que vivenciar su aprendizaje, ver que ocurre en determinados casos, tiene que experimentar para aprender.
- La educación debe ser personalizada. No todos siguen el mismo ritmo de enseñanza, no todos tienen las mismas capacidades... el objetivo principal del docente debe ser lograr el éxito en todos y cada uno de sus alumnos, independientemente de sus diferencias.
- El aprendizaje debe ser social. Es decir, no es exclusivo del alumno, debe involucrar a sus familias y entorno más cercano.
- Aprendizaje por proyectos. Recae aquí la base de la metodología, al dejar de lado el libro de texto se debe enseñar y aprender a través de proyectos, de diferentes tareas que involucren al alumnado de múltiples maneras.
Sin embargo, si atendemos a la legislación vigente, podemos ver a simple vista como estas ideas son prácticamente imposible de reproducir en los centros educativos. Los bloques de aprendizaje, los criterios de evaluación, los contenidos... tienen un denominador común: la enseñanza tradicional, reservando para las TICS, en el mejor de los casos, un único criterio evaluativo. Para ello dejo a modo de ejemplo la consulta del siguiente enlace del currículo de educación primaria de matemáticas, correspondiente a su 4º curso (páginas 30-37), donde podemos ver que el papel de las TICS es muy reducido: Currículo Matemáticas
Por lo tanto, y de nuevo según Area (2018), uno de los objetivos de la escuela digital es el de reinventar el currículo, pasando a un modelo de organización interdisciplinar, donde a través de proyectos se puedan trabajar en la medida de lo posible todas las ramas de la educación primaria. Este currículo debe ser basado en competencias y saberes básicos de la ciudadanía, es cierto que cada vez más se inculca la necesidad de este aprendizaje en la actualidad, pero la realidad es bien distinta, en gran parte motivada por la falta de preparación y desconocimiento que tienen muchos docentes a la hora de evaluar competencias, por tanto, radica aquí otra de las dificultades de la escuela digital.
Otro aspecto sobre el que me gustaría reflexionar es el siguiente: ¿quién es el protagonista en la enseñanza tradicional? ¿y en la digital?
Botello (2019) nos dice que en la educación tradicional el protagonista principal es el docente, que actúa como transmisor de conocimientos teóricos a partir del libro de texto, dejando al alumno en segundo plano. La escuela digital, según Area (2018) busca que el alumnado sea el auténtico protagonista de la educación, debe aprender haciendo cosas, investigando y comprobando. Pero no solo eso, también debe ser capaz de reflexionar adecuadamente sobre lo que está aprendiendo y trabajando, y a partir de ello construir el aprendizaje, es decir, debe seguir un proceso de acción-reflexión-saber.
La tecnología, en estos casos, debe cumplir el papel de gran ecosistema para lograr el aprendizaje, es decir, no debe ser un mero anexo de consulta, sino que debe estar correctamente integrada en el aprendizaje. Los libros, por ejemplo, son la fuente básica de consulta en la enseñanza tradicional, la tecnología es antagonista: a partir de ella los alumnos pueden crear entre otras cosas esos libros o blogs para su propio uso, como bien dice Henry Jenkins: "los jóvenes no son solo usuarios, sino que también participan creando contenidos multimodales", además, gracias a la tecnología se comunican con los demás y pueden aprender a través de la red. Relacionado con esta última idea podemos rescatar los principios que nos presenta el autor especializado en la materia Robert B. Kozma, el cual nos dice que la tecnología no debe contemplarse como un añadido, sino como un elemento transformador de la educación en el contexto de la sociedad de la información y del conocimiento. Es necesario puntualizar un aspecto clave: lo relevante en la escuela digital no es solo trabajar con la tecnología, lo realmente importante es diseñar metodologías adecuadas para poder llevar esto a cabo. Algunas metodologías que según Area (2018) pueden ser eficaces, son, por ejemplo, los aprendizajes por proyectos de trabajo; es decir, el alumnado, normalmente en grupos de trabajo cooperativo, debe realizar determinadas tareas para lograr un proyecto final, como puede ser el aprendizaje colaborativo en la red, mediante la creación de blogs interactivos, por ejemplo. Podemos poner en práctica también aquí tendencias educativas actuales, como he ido tratando con anterioridad en el blog, tales como la robótica educativa o el flipped classroom.
Dejo por aquí, a modo de consulta, un pequeño vídeo que me ha parecido realmente interesante, en el cual se muestra la transformación de la enseñanza tradicional a la digital en la Universidad Infantil José Martí, ubicada en uno de los barrios más conflictivos de México, aspecto que sin duda llama la atención, puesto que muestra que si se propone, se logra alcanzar esta escuela digital:
Tras todo lo expuesto anteriormente es el momento de adentrarnos de lleno en la pregunta inicial, ¿cuál es el papel del docente en la escuela digital?
Papel del docente en la escuela digital
Sin duda alguna, como todos los cambios en la vida, necesitamos un periodo de adaptación, es prácticamente imposible lograr algo de un día para otro, y el transformar una escuela en digital puede llevar años. Los docentes desde los inicios han sido víctimas de las enseñanzas tradicionales, pero con el paso de los años y la llegada de las nuevas generaciones esto está cambiando, se está produciendo un cambio sustancial en el paradigma pedagógico, donde se crean situaciones didácticas para que el alumno aprenda a actuar, como bien nos comenta Area (2018).
Es obvio que la era digital ha llegado a todos los ámbitos de la vida, en especial a los centros educativos, y con ella todos los cambios que supone. Tanto profesores como alumnos deben adaptarse a la nueva época en que vivimos, y es por ello que muchos docentes han decidido por cuenta propia renovarse para poder seguir preparando a sus alumnos, como bien nos dicen Viñals y Cuenca (2016); sin embargo, los mismos autores nos comentan que "existe un cierto temor ante el uso de las TIC e Internet y sus consecuencias. Además, los medios de comunicación no han contribuido a proyectar las ventajas de la red, por lo que, de entrada, parece haberse instalado una sensación de inseguridad que ha repercutido en el ámbito educativo formal". Es decir, que aunque la era digital ha llegado al aula, son aún muchos los que se muestran temerosos a la hora de exponerlos en la práctica real con los alumnos, muchas veces a partir de influencias externas; rescato acerca de esta idea unas palabras de John Hartley, pionero de los estudios culturales en Inglaterra:
Mayoritariamente los sistemas educativos han respondido a la Era Digital prohibiendo el acceso escolar a entornos digitales como Youtube (...) estableciendo 'cercas' o muros bajo estricto control docente. De esto, los chicos aprenden que la prioridad fundamental de la educación formal no es volverlos competentes digitalmente, sino 'protegerlos' del contenido inapropiado y de depredadores virtuales (Hartley, 2009:130)
Area (2018) nos da una serie de pautas que debe cumplir el docente en la escuela digital, entre las que destaco algunas como la de que debe ser un organizador y gestor de actividades de aprendizaje en entornos digitales, debe crear situaciones donde el alumno tenga que enfrentarse a tareas o proyectos a través de recursos en la red, como pueden ser las E-actividades (actividades electrónicas), en las cuales, los alumnos sean capaz de elaborar sus propias informaciones y publicarlas en la Red, con el objetivo principal de comunicarse y realizar colaboraciones con otros. El docente, a la hora de programa cualquier actividad, debe ser consciente del aspecto específico de la competencia digital que se está trabajando.
Viñals y Cuenca (2016), coinciden en cierta medida con Area, puesto que nos dicen que los roles del docente en esta nueva era van desde el papel del organizador y guía, hasta el de facilitador o tutor, pasando por el de acompañante y generador, entre otros.
Cabe destacar que las funciones del docente en la enseñanza tradicional son bien distintas, por lo que encontramos grandes diferencias, para hacernos una idea más exacta, podemos consultar la siguiente imagen publicada por Carlos Molina, donde vemos las funciones tanto del docente como del alumno en la escuela tradicional:
Por lo tanto, a la hora de transformar una escuela tradicional en digital, hay que priorizar diferentes aspectos. Uno de los principales es el tema de los materiales didácticos, tradicionalmente se ha utilizado la pizarra o el libro de texto, pero es ahora cuando tenemos que cambiar el 'chip' y promover la creación de materiales didácticos interactivos multimedia, preferiblemente con calidad cultural y pedagógica, donde se promueva la interacción entre alumno y material, y no como ocurre con el libro de texto, donde está la información encerrada y no hay interacción.
Bien es cierto que la generación de jóvenes actual maneja con gran soltura la mayoría de dispositivos electrónicos que tienen a su alcance, como podemos ver casi a diario en cualquier lugar, sin embargo, ello no indica que en el aula sean capaces de hacer un uso correcto y beneficioso para su desarrollo y aprendizaje personal, siendo este el punto de inflexión el que debe intervenir el profesor; Siemens (2010), afirma que "la tarea de cualquier formador es crear y fomentar una ecología de aprendizaje que permita que los aprendices mejoren con rapidez y eficacia con respecto al aprendizaje que ya tienen".
De manera resumida podemos decir que según el mismo autor, el primero de los roles es aquel en el que el docente lleva a cabo la función de retroalimentador y motivador del alumnado, donde debe observar y acercarse a los alumnos de forma individual y personal con la finalidad de ayudar a cada uno en sus posibles particularidades. El rol de guía, según Prensky, debe adquirir el papel de ayudante de un alumno ya motivado, como bien afirma el mismo; "ser un guía, en mayor medida, requiere que los alumnos acepten que necesitan uno (...)". Por último, el rol de experto en la instrucción consiste en que el docente aporte todo su conocimiento y creatividad para hacer el proceso de enseñanza-aprendizaje efectivo, siendo capaz de diseñar actividades múltiples que faciliten la reflexión del alumno.
Me gustaría citar también una serie de puntos que según Harrison y Killion (2007), pueden conducir al éxito del profesorado en una escuela digital:
- Proveedor de recursos.
- Especialista de instrucción
- Especialista curricular
- Apoyo en el aula
- Facilitador de aprendizaje
- Mentor
- Líder
- Entrenador de datos
- Catalizador del cambio
- Aprendiz
Barreras
Hemos visto paulatinamente como transformar una escuela basada en la enseñanza tradicional a una digital, comprobando cuales son los papeles que debe cumplir el docente, sin embargo, en la realidad no es todo color de rosas. Son innumerables los centros con limitaciones a la hora de adquirir medios que posibiliten una enseñanza digital: la adquisición de tabletas interactivas, ordenadores, proyectores, pizarras digitales... todo ello conlleva un coste que no es asumible por todos, por lo que vemos como empiezan a aparecer los primeros inconvenientes. Chica (2015), nos dice que muchas veces los centros invierten en material que luego no pueden colocar correctamente al tener espacios de aula limitados, o no cuentan con una red de Internet suficientemente óptima para la navegación.
Por otra parte, Area (2018), comenta que los problemas educativos en la escuela digital no son solo responsabilidad del docente, sino que aluden a una responsabilidad social del centro escolar al completo, entendiendo a este como una comunidad de aprendizaje, incluyendo en el mismo a las familias. Por otra parte, debe haber un proyecto educativo TIC en el centro, con un liderazgo pedagógico y un trabajo colaborativo por parte del profesorado; esta idea coincide con la que nos comenta Chica (2015): "muchos profesores se sienten más seguros si cuentan con el apoyo o soporte técnico correspondiente que pueda subsanar alguna duda o incidencia en el uso de los dispositivos. Considero que la figura del coordinador TIC (...) debe estar presente en todos los centros". Por lo tanto, un proyecto de centro especializado en las TICS con sus correspondientes roles es fundamental para un correcto funcionamiento, y lamentablemente es algo que escasea en muchos colegios.
También es necesario realizar prácticas de aula con las TICS, puesto que son tremendamente valiosas para el alumnado, se debe dar en la medida de lo posible visibilidad al centro en la red, ya sea a través de blogs o aulas virtuales. En definitiva, se debe utilizar el Internet como medida de difusión y relación social entre los centros y las familias, puesto que estas cumplen con un papel fundamental en el aprendizaje de los alumnos.
Para hacernos una idea más acertada podemos consultar la siguiente imagen extraída de: https://www.antonioamarquez.com/cuales-son-las-barreras-la/

Entonces... escuela digital, ¿sí o no?
Es sin duda un tema que puede servir como debate, donde encontraremos opiniones de todo tipo: a favor aquellos que apuestan porque el alumno sea el principal protagonista de su propio aprendizaje, que investigue, compruebe y reflexione, que tenga una participación activa... en contra, los tradicionales, los que viven anclados a tiempos pretéritos y que aún hoy en día creen que el libro y la pizarra lleva a un éxito académico superior.
Yo, como futuro docente, lo tengo claro: escuela digital, la escuela 2.0.
Afortunadamente para mí, y tengo constancia que también para muchos más estudiantes, estamos recibiendo una formación innovadora en la que desde un primer momento se nos ha ido inculcando la necesidad de darle un cambio a las metodologías que siempre han existido, nos han puesto en balanza una metodología tradicional y una serie de metodologías innovadoras, para que seamos nosotros mismos lo que podamos ver las peculiaridades de cada una. Por lo tanto, estoy seguro que la nueva generación de maestros viene con fuerzas y ganas de romper de una vez por todas cualquier barrera que no le permita trabajar en una escuela digital; de echo, y hablando desde mi experiencia en un periodo de prácticas docentes, he intentado transmitir conocimientos a los alumnos partiendo de una metodología innovadora, aspecto enriquecedor en mi formación.
Cada día son más los centros que apuestan por asumir los costes que conlleva preparar un aula para el desarrollo digital, y cada vez son más los que aumentan el éxito de su alumnado. La escuela digital se trata de una implicación de todos: docentes, alumnos, familias, personal del centro y hasta instituciones oficiales, como la consejería de educación. Desde que una de las partes no reme en la misma dirección empezaremos a ver como paulatinamente el desarrollo de esta nueva escuela se frenado, porque es cierto que no es sencillo realizar la transición, pero como bien dice el refrán, "Roma no se construyó en dos días", y ahí está el gran reto: entre todos podemos enriquecer el aprendizaje de nuestros pequeños, y nadie nos lo agradecerá como ellos.
Por último, me gustaría hacer mención especial a la situación que actualmente vivimos en buena parte del mundo, y en especial en nuestro país con el vigente estado de alarma, en el cual la escuela digital ha cobrado una relevancia jamás imaginada, pero que gracias a ella, millones de estudiantes están pudiendo recibir clases a distancia y sin tener que desplazarse a ningún lugar. Por lo tanto, creo que es muy probable que este sea el impulso definitivo hacia las tecnologías en el aula, puesto que incluso aquellos que aún defienden la enseñanza tradicional, han podido comprobar de primera mano como las tecnologías han llegado para quedarse y que gracias a ella se ha podido continuar, en la medida de lo posible, con el desarrollo del curso y el proceso de enseñanza y aprendizaje con los alumnos, aspecto que sin duda es reconfortante para esta nueva escuela digital.
Referencias bibliográficas:
- Area Moreira, M. [ Ull-U. de L. L. (2018, octubre 30). 1.3 ¿Cuáles son los retos de la escuela digital? [Archivo de vídeo]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?time_continue=13&v=0tvHJ5L8i44&feature=emb_logo
- Botello, L. (2019, enero 10). ¿Qué es la educación tradicional? Recuperado 22 de abril de 2020, de: https://www.bbmundo.com/especiales/especial-educacion-2019/que-es-la-educacion-tradicional/
- B. Kozma, R (2012). Les TIC i la transformació de l´educació en l´economia del coneixement. Barcelona, España: Fundació Jaume Bofill. Recuperado de: http://www.debats.cat/sites/default/files/debats/pdf/kozma.pdf
- Coromina, J. (2018, julio 24). Aprender y enseñar con tecnologías digitales. Recuperado 22 de abril de 2020 de: http://lab.cccb.org/es/aprender-y-ensenar-con-tecnologias-digitales
- Martínez, J. (2016, octubre 2). Aprendizaje, el nuevo reto entre lo tradicional y lo digital. Recuperado 22 de abril de 2020, de: https://revistaeducacionvirtual.com/archives/2479
- Pardo, D. C. (2016, octubre 12). Barreras para la integración de las TIC en el aula (II). Factores físico. Recuperado 22 de abril de 2020, de: https://www.theflippedclassroom.es/barreras-para-la-integracion-de-las-tic-en-el-aula-ii/
- Viñals Blanco, A & Cuenca Amigo, J. (2016). El rol del docente en la era digital. Sistema de Información Científica Redalyc Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, 30(2). Recuperado de: https://www.redalyc.org/jatsRepo/274/27447325008/html/index.html#redalyc_27447325008_ref16
